Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

sábado, 23 de noviembre de 2013

Bilis

A pesar del cansancio y el sueño que ahora mismo acumulo tengo la necesidad de volver por aquí, pues demasiado tiempo la bestia ha permanecido en el letargo. Demasiado, sí, demasiado he aguantado rodeado de la muchedumbre vacía, siendo testigo del poder de manipulación al que somos sometidos y de la capacidad del ser humano para autodestruirse.
Observo como la ignorancia deja paso a la osadía, cosa en sí misma irrisoria y que cuando se materializa rechina y da vergüenza ajena.
¿De quién es la culpa? ¿Del sistema? Sí, es indudable que existe mucha culpa del sistema, del país, de nuestros antepasados…pero existe un porcentaje también elevado donde actúa la propia persona. ¿Es lícito entonces ir por la vida pensándose la reina del cotarro cuando en realidad eres una cría casposa? Para ellos sí, puesto que en el reino de los ciegos el tuerto es el rey.
La gente, con todo esto y más, se preguntará por que soy justamente yo el que comenta esto, cuando también podría ser uno más de la manada de ovejas marcadas y numeradas que ve la vida pasar. Pues no lo soy por una sencilla razón: Porque tengo el poder de decidir por mí mismo como ser y comportarme, sin dejar que agentes externos actúen en mí como hacen con el resto (generalizando, claro).
Es una pena entonces que no pueda liarme a dar guantazos a todos esos parcos en principios y seguidores de la moda, a todos esos que por la aceptación común se suben al carro. Además hay gente que soltará la premisa de que la edad se nota, que cuando uno crece comienza a pensar por sí mismo…chorradas y más chorradas, yo con diecisiete años ya me había creado a mí mismo, por eso escribo y por eso narro, y por eso y no por otras razones de MIERDA como las vuestras estoy aquí, por ser mejor cada día y superarme y superaros, ser un ejemplo y no un líder (bastante tengo con mis conflictos internos y de principios) y joder, que no puedo decirlo más claro, no te pueden soltar en las llanuras de Castilla y creerte un Terrence Malick proviniendo de una aldea y habiendo malvivido después en un burgo de snobs sin abuela. Pongo este ejemplo como el más claro al que he estado “sometido”.

Ahora leo todo lo anterior y pienso: Guau, que cojones tengo de soltar tanta bilis con esta cara, si no soy nadie. Cierto, no soy nadie, pero no tengo que demostrar nada que no haya demostrado ya, y la gente que me conoce lo sabe y los que aún no, lo sabrán, porque igual que yo os cazo rápido a mí se me caza aún más rápido.
Puede que todo esto provenga del sueño, del tardío efecto del alcohol y de mi odio a la deshumanización y al conformismo del hombre, pero ¿y qué?


No todo es así (de bilioso) en mi universo, también hay valores únicos que he vuelto a ver. He visto el talento, he visto el sacrificio y he recordado muchos otros aspectos que ciertas personas jamás rozarán ni aunque les toque la lotería. He aprendido además que a mi tiempo no se le puede poner valor numérico, y que la inspiración puede residir a partes iguales en el amor y en el odio.
Y creo que no tardaré en volver a escribir aquí  puesto que estoy más en forma que nunca. Además, hay mucho tonto ahí fuera queriendo recibir su dosis de realidad.





I got my eyes on you