Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

domingo, 13 de octubre de 2013

Crear desde cero.

Desde los comienzos de la sociedad moderna y a través de los distintos medios manejables, nos han inculcado unos valores predeterminados y escogidos por los cuatro gatos más listos de la época. Unos valores que a priori son los correctos, pero que según mi humilde punto de vista no lo son.
Es decir, hablando de ejemplos estúpidos, al ser humano se le ha dicho desde siempre que haga 5 comidas al día, que no beba, que duerma lo suficiente, que sea amable y que se comporte en público. Bueno, y si realmente eso es lo que se nos ha inculcado pero no es lo mejor? No hay nadie que se haya planteado realmente todo eso? Sé que es difícil crear juicios de valor desde la nada, pues siempre se crearán a partir de las influencias externas, pero porque no ser creador uno mismo? Otro ejemplo estúpido, imaginemos que invento una máquina que da masajes en los pies, y consigo sacar una noticia por la televisión que dice que hay que darse tres masajes en los pies todos los días, porque lo dicen este, este y este, y además Ana Obregón ya se lo ha comprado. Total, que yo me forro y la sociedad entra en un bucle estúpido de cotidianidad con la puta máquina esa que da masajes. Es o no es sencillo controlar al ser humano? Somos o no somos manipulables? Están los monos por encima de nosotros y nosotros a la altura del betún?

Sí, lo sé, son ejemplos carentes de racionalidad, pero quería exponerlo de la manera más sencilla posible. Yo al igual que todos soy un esclavo más de esto, ya que si dicen que el chocolate tiene muchas calorías y estas son malas yo tomaré poco chocolate.

Puede uno crearse a sí mismo, tal y como a él le parezca mejor, sin influencias externas de modas, tendencias, valores humanos, valores moral y éticos establecidos? No digo de alguien que reniegue de la especie humana y que viva alejado de los demás, sino alguien hecho a sí mismo, que pueda escoger sus gustos y su rutina según lo que más felicidad le pueda brindar.

Yo como cuando tengo hambre, duermo cuando tengo sueño, escribo cuando no puedo más y me enamoro cuando mi corazón ha cubierto el cupo de soledad. Reacciono de manera natural y no forzada a los sentimientos y deseos que vienen a mí, no rechazo los estímulos naturales que vienen desde el exterior, escucho la música que me apetece según mi estado de ánimo sin atender a modas y me bajo a jugar a la cancha cuando tengo tanto mono que no puedo parar de pensar en ello.
Eso, son impulsos, generados a su vez por necesidades, las cuales pueden ser manipuladas pero, que yo intento que no lo sean, creando un ser en mi interior capaz de sobrepasar la línea entre lo racional y lo irracional, entre lo moral y lo inmoral.

No pretendo destacar, pretendo vivir a gusto y en armonía, por eso ciertas personas se vean atacadas por mi estilo de vida entendiendo que desafío a la sociedad pretendiendo destacar. No, no quiero destacar, hago lo que me hace feliz y aun así bastante me controlo de cara al público, ya que, en mi propia mente, la cantidad de ideas y locuras que surgen son incontables. Hay cosas que jamás sabrá nadie y cosas que jamás sabré, y para eso estamos aquí, para descubrir los misterios de la sociedad y todas esas cosas que jamás deberían de saberse.

Aprovecho para destacar que empiezo a echar raíces en sitios distintos a los de antes con gente distinta a la de antes, ya está borrado el anterior capítulo y sólo sobreviven en mi memoria los que merecen un hueco en ella.


El panadero.

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