Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

martes, 6 de agosto de 2013

Días de perros, noches de gatos.

No escribo nada que me pueda valer últimamente, no tengo ganas ni razones, veo el tiempo pasar y el suelo arder en verano. Nada me motiva de nuevo salvo la carrera que llevo siguiendo desde mi último renacer, y aquí sigo, observando todo y contando lo que mi mente me permite.

Pasan los días, escucho música, sueño e intento plasmarlo pero no puedo, llevo una decena de días ya desocupado y el calor me absorbe la energía. Paso los días doliéndome de algo que no me pertenece y por las noches intento hacer algo de justicia.

Hasta aquí todo normal, como todos los veranos, los cuales odio y a los que me he “bienacostumbrado”, pues los últimos dos dejaron mucho que desear. Ahora miro atrás, y hace sólo dos años no tenía futuro, y ahora me he comprometido a cuatro años más, para estar aquí y seguir aprendiendo por amor al arte, porque soy un masoquista empedernido del corazón, de la mente y de los callos de mi manos y pies.

Y menos atado que nunca tomé esa decisión, sigo creciendo a pasos agigantados y mientras todo dependa de mí, no pienso dejar que pase ninguna oportunidad, y esta, la he atrapado a la primera. Mi vida es lo que pasa entre lección y lección, entre amor y amor, entre polvo y polvo, entre sueño y sueño.

Ahora que me queda? Nada, esperar a que las cosas vengan, salvo que termine harto como ahora y tenga que salir ahí fuera a ganarme el pan de una forma u otra, rozando la ilegalidad, en la vida real y en mi cabeza, mintiéndome y escribiendo esto como si no tuviera otra cosa que hacer, pues aporreo el teclado y todo me sale solo, como un grito en la oscuridad de la noche.

Más de un mes por delante para todas esas cosas que pensé hacer, ahora sí, será mi mejor verano en tres años y mi mejor otoño en otros tantos, conseguiré la ventaja que la enfermedad y el pelo largo me quitaron.

Y es que aún sin sentido, todo se destruye a mi alrededor para volver a construirse, levanto castillos desde las cenizas de los anteriores, no bajo el listón, sigo casi al día todo lo que puedo, y no permito que nada ni nadie cambie el fondo de mi ser.

Y como ya dije, miles de palabras hay antes de estas que no me han servido en un mes, y si esto me sirve ahora es por la rabia que me infunde el escribir, porque eso y mis miedos son el combustible de esta mierda que sale sola.

Ahora es el momento, y dentro de otros dos años seguiré siendo mejor y mejor, por eso cada día puedo decirme a mí mismo que soy mejor de lo que nunca he sido.

No cambio, o mejoro o empeoro, y para ti y para muchos será una cosa, pero para otros será otra. Para mi…lo tengo muy claro, me conozco, y reconozco mis errores y me desangro por ellos, pero que nadie me diga ahora que no soy mejor que hace tanto años era, un crío sin ambición y sin aspiraciones, ignorante. Ahora no puedo evitar asomar la cabeza por encima de la valla aunque detrás de esta esté el peor infierno concebido y por concebir.
(…)


La vida.

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