Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

jueves, 27 de diciembre de 2012

Siempre vuelven.

No tenía por qué seguirte ni acompañarte, pero lo hacía, sin saber muy bien por qué pero lo hacía. Estaba detrás de ti oliendo tu aroma y leyendo tus pasos, hechizado y atado a una correa inexistente que me guiaba a ti.
Me encantaba la idea de tenerte tan cerca, me daban ganas de agarrarte y esa terrible idea a la vez me mantenía en la distancia.
Tus curvas marcaban el ritmo del paso, y tus formas sólo denotaban la clase que ya parecías tener.
Me planté delante de ti en la marquesina del autobús. Íbamos a esperar a que llegara y sin tan siquiera haber tenido contacto ocular, yo ya empezaba a perder la noción del tiempo.
Fue entonces cuando me hundí en tus ojos y no pude evitar arrastrar los míos hacía tu boca, la cual pedía a gritos un beso, recordándome que por muy fuerte que me sintiera, en ese preciso instante era muy débil, como si pudieras hacer lo que quisieses conmigo.
Intenté nublar la mente, intente olvidar tu olor pero ya era demasiado tarde.
Creo que sin pensarlo diría que me iba a enamorar de ti, y después de decir esto creo que ya lo estaba suficientemente como para tener celos de cualquier otro que te mirara.
Entonces todo aquello que mi padre me dijo de pequeño cobró sentido. Él decía: Algún día encontraras la chica que te vuelva loco con tan sólo mirarla sin necesidad de conocerla. Pues bien, el viejo esta vez llevaba razón de sobra cómo para pensar que había caído en las redes de otra más, sin dar por hecho que no iba a ser otra, sino que era esta, la de verdad.
Joder…ya no tenía que imaginármela, estaba allí, y la estaba acompañando a casa sin apenas conocerla. Una fiesta previa en cualquier garito de cualquier barrio de esta ciudad, dos bailes en la oscuridad y un olor. Un único olor que recordaría el resto de mis días.
Crucé pues mis primeras palabras con ella, y cómo mi instinto me decía, tenía clase. Ignoraba detalles cómo su edad, su procedencia, a que dedicaba su vida…ignoraba su pasado, y prefería no saberlo. Compartimos un par de anécdotas más y fue cuando se acordó de mi nombre. No es que fuera el detalle más espectacular del mundo pero al menos eso me daba la esperanza de pensar que había causado una primera buena impresión. Desde luego tendré en cuenta que ambos estábamos algo bebidos.

Llegó el autobús. Me susurró al oído su teléfono, cogió su bolso y se fue. Lo último que recuerdo fueron sus tacones, sus llamativas caderas y su camiseta azul huyendo por el pasillo del bus. Ya estaba loco cómo para que me importara mucho el saber si quiera como volver a casa.
En ese instante recordé todas las veces que había conocido a una chica y posteriormente la había olvidado, pensando que esta vez no iba a joderla y que todo lo aprovecharía al máximo.
De todas formas, que hago yo pensando ya todas estas cosas si ni siquiera sé si la gusto?

Para que me voy a engañar…si sé de sobra que haré lo que sea por conseguirla. Lo tenía todo, la rodeaban las circunstancias y el tiempo perfectos para que fuera más real que todas esas veces que escribo ilusiones.
Sólo he tenido que ser yo mismo y se ha presentado ante mis narices la perfecta oportunidad.

Y esa, eres tú.

Hasta entonces. Siempre volvéis.

viernes, 21 de diciembre de 2012

El fin del mundo.

Mis miedos más tangibles me hacen volver a nacer, mejorar en vez de cambiar.
Ahora es un momento idóneo para drenar el veneno y exponerlo al exterior, que se deje empapar por las circunstancias y así cobre más sentido que nunca, haciéndolo real y haciéndome real.
El hombre de hielo que un día conocí dentro de mi está cerca, reaparece como método infalible que es, y me devuelve a la cruda realidad, cómo si hubiera absorbido todo lo necesario para crecer, pero que vuelve a su ser, y así, desde que suenan las canciones más duras cada época.
Mi cielo siempre fue el mismo, sus ojos también, y mis zapatillas han pisado el mismo barro y el mismo cemento desde pequeño, ahora no cambia nada, sino que mejora por momentos, regalando autenticidad a la historia.
Esta vez nadie me quitará la ilusión, ni frenará mi progreso, voy a ser mortal en las distancias cortas y voy a aprovechar cada mínima oportunidad.
Nos encontraremos de nuevo en otra vida, y no te vas a escapar.
Me quejo de un vicio incontrolable, estoy mejor que ayer y ayer estaba mejor que el anterior, no es justo, sólo me atormenta un bucle de retroalimentación que yo mismo controlo, y que si hubiera sabido de él hace un tiempo, ahora mismo estaría todavía mas exultante.
Y puesto que, conozco mis miedos, mis puntos débiles, mi realidad y mis enemigos, puedo plantear la estrategia perfecta para no sólo no ofender a mis principios, sino consiguiendo cosas que jamás pensé que alcanzaría.

Un niño soñó una vez, y ese niño no merece ni abandonar ni quejarse un ápice, simplemente debe seguir el mismo ritmo cerrando la boca y observando, analizando, cómo siempre ha hecho, y sin faltar al respeto lo que un día prometió no perder de vista.

Si bien este año he conocido las lágrimas, he conocido el dolor, la mentira y la decepción mas inhumana, pero también me he conocido a mi mismo más de lo que pensaba, he aceptado mis circunstancias y las he usado a mi favor, he conocido la madurez y he conocido un cielo, un cielo resplandeciente y azul, un cielo único que dudo que vuelva a ver en un futuro. Lo único que tengo claro respecto a él, es que aunque desaprovechara mucho tiempo, los que he aprovechado están clavados a fuego, inmersos ya en mi historia, y que tanto lo malo como lo peor, y lo bueno, me han hecho crecer, y me hacen seguir creciendo a medida que descubro nuevos enigmas.


Resoplo, ya no sigo unas pautas para escribir, simplemente me dejo llevar y todo sale, todo se lo lleva el viento, todo se escapa como el tiempo.

Vuelvo a resoplar…

Soy otro y a la vez soy el mismo, sin saber a veces quién soy, pero teniendo claro que mi alter-ego está controlado. En el fondo me conozco, aunque entre en espirales de locura transitoria.


Lo único que se es que me sigo sintiendo vivo, que nada termina y que todo empieza de cero.

A.Jota a.k.a. el primer y último baile

martes, 11 de diciembre de 2012

Mi oasis.

No se que razón más achacar a mi estado mental, continuamente molesto, exigente con demasiadas cosas y luego tan poco metódico con otras.
No cabalgo nunca en el punto medio de nada, siempre me amoldo a todo pero luego hay ciertos aspectos con los que jamás vacilo.
Es sano ser tan…heterogéneo? Quiero decir, puede que la única ventaja es que uno puede adaptarse a todo pero, es moralmente aceptable ser así?
Pues no lo se, y la verdad cada vez me importa menos, terminaré pensando que soy un ser cascarrabias, demasiado para mi edad, y el más gruñón de todos.
Aquí es cuando ya he tocado demasiado la fibra de la sociedad y me debo replantear si de verdad debería o no expulsar todo lo que pienso por la boca o los dedos, si de verdad no sería mejor tragar con todo y esperar a que termine el día.
Entonces llego a la conclusión de que necesito de ciertas cosas para paliar dicha forma de ser. Ciertos momentos o acciones que me devuelvan al estado mental lógico y común del que dispone la gente normal.
Esto es un buen ejemplo, el desintoxicarme. Otros tantos son el deporte, las conversaciones estúpidas y desvariadas, las mujeres cuando me hacen caso y me ofrecen ciertos aspectos que no puedo encontrar en amigos. Esas cosas.

Mi oasis.

Que pasa si no dispongo de cierto material antiestrés cómo el anteriormente comentado, o que directamente ya he abierto demasiado la boca o me he quemado demasiado por dentro para solucionarlo? Pues simplemente significa que la he cagado, y por ello, pierdo día a día todo lo que he trabajado sobre las personas, destrozando la confianza, las buenas maneras e incluso retomando hostilidades.

No se pues que hacer, respirar hondo y dormir, pensar que todo pasa y que a la mañana siguiente todo seguirá, y ya no tendré más razones para cabrearme con el mundo.

En contrapunto a todo esto, si es cierto que pienso que toda esa manera de ser es luego la que mas y mejor me motiva y me inspira a la hora de desencadenar mi “arte” por donde sea. La frase “De mi historia y mi drama creo mi memoria” viene que ni al caso, pero a veces es un arma de doble filo, cómo si de un escritor del romanticismo o un pintor renacentista se tratase, loco por naturaleza y con pocos valores morales para alcanzar mis objetivos en mi vida artística.

Por ello más que nada dudo sobre si mi forma de ser es capaz de atraer a las personas una vez conocen ambas caras de la misma moneda, mi buen perfil, o perfil de cara a la sociedad, y luego el otro, el oscuro e intenso, el loco enamorado y el asesino de banalidades.

Pocos (más bien pocas) han sabido sacarle el jugo a ese lado oscuro y desde luego no me gustaría perderlos (más bien perderlas) de mi vida, pues han sabido canalizar todo eso para sacar más partido de mi hasta un punto que ni yo mismo conocía.

Además da la casualidad de que me hago viejo, muy viejo, mucho más por dentro que por fuera, y me empiezo a dar cuenta de muchas cosas. Si antes todo era duro, ahora lo es más.

A.Jota a.k.a. de agua clara y palmeras

jueves, 6 de diciembre de 2012

El tacto del cuero.

Aunque sudando, con las constantes a mil y expulsando vaho, encontraba un momento de paz entre tanta guerra.
Mirando al cielo a tres grados, tumbado sobre el cemento y notando cómo la cabeza se paraba por el frío.
Ahí en ese instante, mirando un firmamento nublado e intoxicado, pude alcanzar por unos instantes la comodidad interior, cómo si no importara nada más que ese momento.
Estaba rodeado de esos chavales que se dejan la piel por un sueño o simplemente para no pensar en cómo nos ha tocado vivir, aún sufriendo por el frío y el cansancio.
Ellos si saben que es salir desde abajo gracias a esto, jodiendose por no joderse más, muriendo un momento para luego sentirse vivos.
Esos chavales son los que admiro, y comparto con ellos cierta parte de mi tiempo pues un amor común nos une, y un sueño inalcanzable pero si más nítido que muchos otros.
No es locura, es amor, un amor más puro que cualquiera que puedas imaginar.
Las gotas resbalaban por cada rostro, para terminar cayendo desde la barbilla después de haber rozado sus perfiles, después de haber cruzado la tinta que les marca.
Era otro espacio, otra forma de vida, ignorando cualquier cosa que no fuera eso, que ni el curro, ni las clases, ni la familia y ni siquiera esa chica de ojos mágicos pudieran hacer perder ese halo de energía.
No había tiempo para pensar en nada que no fuera superarse sobre el pavimento, mejorar y exponer el cuerpo a dar el máximo y aún más que eso.
Que cada bocanada de aire tomada me diera nuevas razones para pensar que, a pesar de todo, la vida no son más que momentos, que puro azar, y que al igual que se puede fluir aquí también se puede hacer fuera.
Y es que todo lo que haya entre tus sueños y tú, al igual que entre la canasta y tú, solamente depende de ti.
Y en esa estampa, bañada a partes iguales por la noche y la luz de las farolas, por el crujir de las verjas producido por el viento y de los pasos en las sombras, os invito a formar parte de otra historia más, la historia de como el sacrificio, la fe y el talento, hicieron que algo insignificante en este mundo mereciera la pena ser contado, o al menos, desde mi mortal punto de vista…

Los chicos estaban preparados para salir allí afuera otro día más, alejados de la cancha, cómo si esta fuera su verdadera casa y lo demás otro mundo aparte, cómo si cada día allí dentro fuera lo normal y el resto un viaje a lo desconocido, donde no todo es tan seguro como aquello.
Al fin y al cabo, todo es tan simple como meter un balón por un aro, acaso el resto de la vida no pasa a ser exactamente lo mismo?


Yo lo único que se es que no quiero dejar de notar ese tacto, a cuero y goma manchados y rotos, que no se cuantas mujeres antes habrán podido notar ese cariño o cuantas después podrán decir que es amor. Eso es lo único que se.

En mis peores momentos, y en mis mejores momentos también, estarás, para hacerme creer durante un momento que lo demás no significa nada.

Sólo el tacto del cuero, sólo eso.


A.Jota. a.k.a. Everything is up to you