Para todos aquellos hartos de novelitas crepusculares

lunes, 5 de noviembre de 2012

Noche tras noche ( XLVI )

Tan malo es tocar fondo como tocar techo.
Es sin duda algo que poco a poco he podido sacar en claro, algo que viene a decir que de ambas maneras te estancas y llegas al límite, pero otra cosa es que tocando fondo puedes volver a subir, cosa que tocando techo no. Yo me hallo ahora mismo cerca de tocar techo, sin pecar de bocazas y sin perder rigor quiero decir que me encuentro estancado dentro de un buen momento, no faltan las ideas ni mucho menos, pero creo que por ahora poco más voy a conseguir a menos que esas ideas se materialicen.
Necesito seguir adelante, conociendo mundo, y siento que toqué un muro del que no podré salir hasta que no cambie mi mercado, así como habiéndome ganado el respeto, clave si quiero hacer un lavado total a la imagen que quiero dar, dejando atrás todo lo que la gente ya piensa de mi, pues un historial de circunstancias y despropósitos me sigue. Vamos, que un pelotazo (no alcohólico) es lo que mejor me vendría ahora mismo para que vieran que voy en serio, y sobretodo para librarme de las etiquetas que se me han puesto.
Será duro traspasar esta frontera, pero tengo que hacerlo sino quiero quedarme en este vegetal estado, parado pensando en cosas que hacer sin hacerlas.
Ahí es donde entran, entre otros, varios factores, cómo el factor suerte o destino, el factor medios, el factor predisposición, y ese que es intrínseco (que me gusta a mi esta palabra) a cada uno de nosotros, el factor personal, en mi caso demasiado mental y en ocasiones rallado hasta la infinidad.
Lo que le da veracidad a toda esta historia es ese factor, el que me compromete a salir adelante con la ventaja de tener una historia detrás no sólo oscura, sino brillante y de superación, combatiendo los males que a cualquiera de nosotros nos pudiesen afectar, pero sabiendo aprovecharlos para ganarse a ese público del que ninguno queremos aceptar que dependemos.
Creo que en cada caso, podemos aprovecharnos de estas circunstancias, de este público y de todo lo que nos rodea para crear una seña de identidad, una marca propia con la que vendernos como generadores de ideas o como creadores. Pienso por ello que es ahora mismo lo que más busca el público, la singularidad y no otra cosa.
Que pasa? Que quizá esa singularidad no se encuentra fácilmente si no la has adquirido de manera natural con el paso de los años, de ahí que existan muchas personas sin dicha actitud que pretenderán, no sólo encontrar su propia inspiración trabajando el doble para no conseguir nada, sino también jodiendote a ti. Señores, hemos llegado a la famosa competitividad o a la competencia.
Dicho queda que esa singularidad, ese afán por mejorar y crear, esa habilidad para todo en general reside en tres cosas: Talento, capacidad de trabajo y pelotas.
Puedes tener las tres, dos, puedes tener una, o bien ninguna.
Pero también hay que dejar claro, que en ocasiones la ambición es mayor que el talento, talón de Aquiles de muchas personas y capítulo a evitar, pues de alcanzarlo tu mismo sabrás que has tocado fondo. O techo también, si en realidad viene a ser lo mismo pero con distinto fundamento. En ambas ocasiones tienes que renovarte, coger fuerzas y o bien alcanzar tu anterior nivel o bien superarlo para llegar al siguiente.
Todo finalmente se reduce a una cosa, perseverando y confiando en uno mismo, ignorando la palabrería barata de los demás, pero sabiendo apoyarte de quién debes, conseguirás gran parte de tus objetivos.

Y esta es posiblemente otra de mis absurdas entradas de autoconvencimiento y motivación que me tiro por aquí. Portaos bien.

A.Jota a.k.a. Sigo siendo el rey